Los Relatos de Centralcaza, están abiertos a todos los cazadores que tengan un relato que contar para el disfrute del resto de usuarios de centralcaza.
Centralcaza PREMIARÁ con un OBSEQUIOel relato que haya sido escogido por el patrocinador de cada serie. Cada serie consta de 10 relatos, una vez completada se realizará un sorteo. Los obsequios pueden ser desde un maletín con cartuchos, cuchillos de remate, un día de caza, un año gratis recibiendo cada mes la revista Caza y Pesca o un muestrario de pienso especial para tu perro de caza entre otros.
…Mediados de agosto. Hoy es Viernes, el cumpleaños de mi hermano Víctor y tras la copiosa comida en casa de los abuelos no hay nada mejor que una de esas largas siestas en la bodeguita de abajo, pero hoy toca regar el alfalfa, así que toda la tarde de brazal en brazal y de tajadera en tajadera con el pico de compañero y el sol que nunca desaparece de telonero. Suerte que el canto de esa pequeñaja me acompaña y me hace más corta esta incesante tarde tan soleada.
Donde nosotros vivimos el verano es trabajo a destajo y solo las noches de verbena en los pueblos y los domingos de correrías con la espigada nos dejan un rato de olvido.
Bueno a lo que íbamos que el sol me nubla las ideas. Este domingo se abre la media veda y solo hacemos que hablar del tema en casa, imagínatelo, que si cartuchos del diez que si cartuchos del once, bueno un sinfín de discusiones entre dos hermanos de menos de 20 años que son los mayores autodidactas de la historia de la caza. En casa nadie se lo explica, ¿cómo estos zagales nos han salido escopeteros si nadie les ha dicho nada?
Hemos estado todo el verano de aquí para ya viendo ir y venir las polladas y con el Ares encerrado en casa. Así pues con la cabeza llena de pajaritos pasó el día y la jornada.
Este de sábado fue distinto a las demás, pese hacer las tareas matinales de siempre pronto Víctor se dio cuenta de que algo fallaba, los cartuchos estaban fuera de su lugar y como siempre aun teníamos que irlos a comprar. Bueno un pequeño fallo lo tiene cualquiera, así que nos toco correr para la ciudad, por lo demás te puedo contar que hasta Ares estaba nervioso, él sabía que mañana le tocaba dar el do de pecho, no me preguntes como pero lo sabía se le notaba en las carrereas que se daba por la era, en como nos miraba, en el incesante rabeo de su cola.
Por la noche con la fresca y en el patio de casa atemos los últimos cabos ¿iremos a la huerta del Nogal o al campo que está pegado a las pipas de José el Montañés?. Y ya solo nos quedaba echar unas risotadas con los vecinos e irnos a la cama, a claro, y decirle a mama que si por favor nos podía hacer unos bocadillos para mañana, tarea ardua y difícil que solo se puede conseguir con un par de besos de esos que solo tu y yo sabemos.
En la cama más que dormir lo que hicimos fue sufrir y sin que el despertador sonara a las siete ya estábamos camino de las huertas con todos los aperos en busca de la pequeña y huidiza codorniz. Así fue como tras un par de horas Ares logro parar su primer pájaro de la temporada y de su vida ya que en su primer año no nos había regalado ni una sola postura, fue uno de esos momentos que nunca jamás se nos olvidará. Lo ocurrido después ya no lo puedo contar, solo diré que a veces a todos nos gustaría tener un tiro de más.
Dedicado a todos los cazadores jóvenes que aman el monte y a sus perros y no les da miedo reconocerlo.