Todos los articulos referentes a los perros de caza. Repartidos en categorías para una fácil nevageción.
EL COBRO FORZADO
Cobro forzado
El cobro forzado, si no se tiene algo de sensibilidad y paciencia, puede ser un arma de doble filo, con lo cual, en vez de mejorar lo único que conseguiremos será que el animal si antes presentaba indiferencia en el momento de ir a por las cosas que se le tiraban, ahora lo que demostrará será miedo, con la consiguiente problemática que ello acarrea, por ejemplo, en el momento que salga la pieza y se la abata, el animal, al relacionarla con algo desagradable, puede incluso salir corriendo en dirección al coche. Por tanto, si no tenemos esa sensibilidad y esa paciencia, es mejor que nos pongamos en manos de un profesional, el cual nos podrá solucionar el problema.
Enseñando el cobro forzado
Vamos a describir de forma práctica el cobro forzado. El perro deberá estar en la posición de sentado y a nuestra izquierda; en nuestra mano derecha tendremos alguno de los objetos que en su día preparamos para iniciar el cobro mediante juegos, éste debe ser blando, de modo que la sensación al tacto no sea muy desagradable, como por ejemplo un trozo de esterilla enrollada que no sea muy grande, más o menos del tamaño de un periódico enrollado o algo más pequeño, se lo pondremos delante de la boca y, a la vez, daremos la orden de cobro.
La primera reacción del perro será la de mirar para el tendido, pero esto no nos debe desanimar pues tendrán que pasar todavía algunas jornadas para que el animalito comience a entender lo que le estamos pidiendo.
Le volveremos a poner el simulacro delante de la boca y repetiremos la palabra cobro, esta vez de forma rápida y enérgica, y le meteremos el simulacro dentro de la boca e inmediatamente comenzaremos a elogiar al perro: «muy bien bonito, muy bien», eso sí, procurando que no escupa el bríng-block, para ello pondremos la mano debajo de la boca del animal, casi sujetándola, y con la otra mano le acariciaremos, halagando al animal. Si conseguimos en esta primera lección que sujete el objeto unos segundos, lo repetiremos todos los días, hasta conseguir que el animal entienda que debe permanecer con el objeto en la boca.
Estímulo desagradable
Una vez conseguido esto, nuestro próximo objetivo es intentar que lo coja de nuestra mano, para ello se lo enseñaremos y, a la vez que se lo ponemos delante de la boca, repetiremos la palabra cobra; lo más normal es que el animal mire en otra dirección, en ese instante le cogeremos de la puntita de la oreja y le daremos un pellizco prolongado, no soltaremos hasta conseguir que el animal por el estímulo desagradable que está recibiendo se queje, momento que nosotros debemos aprovechar para introducirle inmediatamente el «apor» (objeto empleado) en la boca.
Repetiremos el ejercicio hasta conseguir que el perro, en el momento que oiga la palabra cobro y vea que queremos cogerle de la oreja, sea él mismo el que ponga entre sus dientes el simulacro. ¿Por qué se produce esta situación? El animal ha entendido que al escuchar cierta orden tiene una sensación desagradable, que desaparece en cuanto coge el «apor».
Repetición del ejercicio
Se puede decir que la fase más difícil está superada, ahora lo que debemos hacer es repetir todos los días el ejercicio, situando la altura del «apor» primero un poco más arriba y luego más al nivel de los pies, en un principio sin que el animal se mueva del lugar.
Una vez que lo coge en las distintas posiciones, repetiremos el ejercicio, pero esta vez obligando al animal a que se tenga que mover del sitio.
Primero con que se levante será suficiente, para ir aumentando gradualmente en función de cómo lo ejecute, si por cualquier circunstancia comete un renuncio inmediatamente volveremos al inicio del ejercicio, recordándole que al escuchar la palabra cobra, si ejecuta la orden, desaparece el dolor.
Traer el objeto
El último paso es tirarle el objeto, que vaya a por él y que lo traiga, en esta fase es importante que el «apor» tenga como una especie de patitas para que cuando se lo tiremos quede algo levantado, esto facilitará que el perro pueda cogerlo del suelo. No debemos olvidar que los ejercicios van de menor a mayor distancia.
Normalmente el tiempo que suele tardar un perro en un aprendizaje de este tipo suele ser de uno a dos meses.
LOS ESTÍMULOS
Todos sabemos que, en esta vida, el estar estimulado ayuda a superar mucho mejor los obstáculos que en ella nos encontramos; con el perro, en este caso, lo que intentamos es que cambie su comportamiento respecto al cobro, mediante estímulos. ¿Cómo lo vamos a hacer? Vamos a provocar una sensación desagradable, para que cuando el animal haga lo que le estamos pidiendo desaparezca dicha sensación, de manera que el perro asocie que la sensación desagradable desaparece cuando realiza lo que le pedimos, en este caso, al coger algo con la boca. Ésta es, en pocas palabras, la filosofía del cobro forzado.
CUANDO SE ENSEÑA
La edad ideal para el comienzo del adiestramiento al cobro forzado es a los 12 meses, pero si el animal es de carácter duro podríamos adelantarla un poco aunque por regla general la edad ideal es cuando el animal ronda el año de vida y su carácter está más o menos formado. Este adiestramiento suele durar uno o dos meses.