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Todos los articulos referentes a la caza y el tiro. Repartidos en categorías para una fácil nevageción.
Caza de la perdiz a rabo II - Las perdices

La Idealización de los bandos

Es la primera tarea a realizar nada más comenzar a cazar. En aquellos terrenos en los que la densidad de pájaros es elevada no es tan importante, pues con independencia de la dirección que tomemos, pronto daremos con perdices. Por contra, en aquellos terrenos en que no haya demasiados animales partiremos hacia aquellos lugares en que pensemos que puede haber un bando, bien por conocer el cazadero de otros días, bien por ser lugares a priori querenciosos para que un bando pase la noche.

La huida de las perdices

Una vez llegados al lugar en que se encuentran las perdices, éstas saldrán volando de inmediato. En aquellos lugares desprovistos de vegetación o con ésta de escasa entidad, este primer vuelo lo realizarán lejos del cazador, que no podrá disparar casi nunca debido a la gran distancia que les separa. Sin embargo, en lugares de vegetación más o menos espesa, con frecuencia nos saldrán próximas y podremos dispararlas por vez primera en la jornada. En este habitat espeso, si el perro no las detecta previamente, nos sorprenderán con el estruendo de sus alas y no será sencillo acertarlas. Por ello es imprescindible fijarnos bien en el lugar en que se posan, o al menos la dirección que siguen en su huida.
En función del comportamiento del grupo de perdices o bando, casi siempre compacto, el cazador deberá decidir la estrategia a seguir.

El ideal es llegar a algún lugar en que las perdices, confiadas en su mimetismo, se aplasten en el suelo para intentar pasar desapercibidas ante el cazador y su perro, y esto es más probable que ocurra en áreas de maleza. la velocidad del cazador tras el bando es también importante, ya que si marchamos tras ellas a paso lento, les daremos tiempo a recuperarse físicamente del vuelo reciente y seguirán saliendo lejos de nosotros. Si, por el contrario, las perseguimos a la carrera o a un ritmo elevado, llegaremos pronto al lugar en que se posaron, tendiendo a quedarse escondidas, y por ello muchas veces nos saldrán a tiro.


De Benivin

 
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